
El rol de la mujer caribeña

La influencia y los desafíos que enfrentan las mujeres para resaltar su identidad en la moda colombiana a través de la región Caribe.
Por:
Saray González Figueredo
Foto: Cortesía Gysela Katherine Arroyo Andrade
Magíster en estudios de género por la Universidad Nacional de Colombia y Comunicadora social y periodista por la Universidad del Norte.

Navegar entre Latinoamérica es contagiarse de la riqueza cultural que hay a nuestro alrededor y que se encuentra en las piezas ancestrales que aún se conservan a lo largo y ancho del mundo. Durante años, diversas técnicas artesanales han trascendido a lo largo de generaciones, logrando ser un símbolo cultural, un orgullo y un trabajo digno para las comunidades indígenas originarias del continente.
Las raíces étnicas y culturales son parte fundamental de las identidades de cada región, y están divididas según el tipo de terreno o relieve, el clima o el tipo de suelo. Por ejemplo, la Amazonia sigue siendo la más extensa y ocupa un 40% del territorio colombiano, marcando la diversidad colombiana con sus tradiciones y costumbres, reconociendo y dando tributo a sus antepasados con elementos y rasgos que los identifican, entre los más importantes: el sombrero vueltiao y la mochila wayúu.
Es el caso del sombrero vueltiao elaborado con la fibra de la caña flecha, de la cual se extrae la fibra vegetal con la que la comunidad indígena Zenú originarios de Córdoba y Sucre elaboran diferentes productos bajo el oficio de la tejeduría siendo una materia prima propia de su región que suele ser cultivada por las familias en los patios de sus casas. Tras el proceso de cortado y cepillado se obtiene una fibra de caña flecha de color verde. Una parte se coloca al sol para obtener el color natural beige y otra se tintura con plantas naturales como jagua, dividivi y cáscara de plátano para sacar los diferentes colores.
Más allá de los trajes típicos

Imagen: Tomado de Freepik
“No es solo una prenda, es el significado y sentimiento que le otorgamos”


Su simbolismo está reflejado en distintas formas geométricas llamadas PINTAS por medio de un proceso artesanal de trenzado encontrando: Animales y plantas como, la flor de la maracuyá (triángulos), la flor del limón (rombos), la flor del totumo (círculos y triángulos), la flor de azahares (rombos y rectángulos), el granito de arroz (jaspeado), el diente del burro (cuadros con líneas en diagonal), la flor del limón (círculos con rombos) y la espiga del maíz (triángulos con líneas en diagonal), entre otras. Además, narra diferentes tipos de actividades: la caza, la pesca, la hacienda, la religión convirtiéndose en una técnica tradicional implementada por esta cultura hace más de mil años representando elementos de la cosmología de esta cultura indígena, conservando su herencia cultural por y para Colombia.
Hoy en día la moda colombiana se ha vuelto más ÉTNICA y RACIAL, pero, esto es algo relativamente reciente. Fue hasta hace unos diez años, aproximadamente, que el trabajo de los artesanos había quedado relegado mayoritariamente al desarrollo de productos para el consumo turístico, lo que hacía que sus técnicas manuales se fuera perdiendo con el tiempo. Sin embargo, junto a la evolución de la moda se ha ido resaltando la ancestralidad a través de prendas coloridas con diferentes estilos, colores y texturas y sobre todo modelos distintas a lo que socialmente estamos acostumbrados a ver, dejando transmitir los sentimientos que evocan al usarlas, la concepción del cuerpo, filosofías y estilos de vida ante una sociedad llena de estereotipos y sesgos que se han venido construyendo socialmente con el paso del tiempo.
"En la región Caribe, las mujeres desempeñan roles importantes como en la agricultura, la pesca y la producción de artesanías"

El lenguaje que nutre la artesanía colombiana
Hablar de la región Caribe y La Guajira, es hablar de MUJERES que desempeñan roles importantes como en la agricultura, la pesca y la producción de artesanías que tienen derechos y responsabilidades en la toma de decisiones y participan en actividades políticas y sociales expresando sus opiniones frente a diversos temas, obteniendo más poder con libertad y autonomía.
En este ritmo es donde vale la pena hablar de la mochila wayuu y sus mujeres que son la máxima expresión del tejido. Son fácilmente reconocibles por sus colores y diseños, estas mochilas se elaboran en crochet (técnica introducida por los misioneros católicos a principios del siglo XX) o con ganchillo, y la elaboración de cada pieza puede tardar aproximadamente 20 días.
El tejido para el pueblo WAYÚU más que una práctica cultural y una herencia de sus ancestros, es una forma de concebir y expresar la vida tal como ellos la sienten y la desean.
Según cuenta la historia, la araña o Wale’ Kerü fue quién le enseñó a tejer a la mujer Wayúu. Wale’ Kerü es una araña tejedora que cuando amanecía ya tenía hechas fajas y chinchorros, y hacía siempre sus dibujos antes de la primavera. La mochila wayuu no solo es un elemento de uso cotidiano es un elemento místico de insignia nacional e internacional, al ser reconocidos los significados en las mochilas tradicionales se le suman atributos a un objeto irremplazable con características peculiares que la hacen una pieza única e incomparable con una mochila que no sea tejida por manos Wayúu.
Es aquí donde resignificamos la tradición como un valor en donde las materialidades tradicionales no pierden su esencia al convertirse en un objeto de moda, independientemente de que quien la porte aún así no se conozca su verdadero significado y siendo su uso el medio por el cual crear su propia identidad.
"El deber de todos los
colombianos
es luchar por mantener viva nuestra esencia"
Fotos: Tomadas por Saray González y Juan Carlos Usnas
Kelly Joana López Epieyú, de la comunidad wayúu ,estudiante de psicología de quinto semestre.
Foto: Tomada de Universidad Externado de Colombia

Magíster en estudios de género por la Universidad Nacional de Colombia y Comunicadora social y periodista por la Universidad del Norte.


Un paseo por las calles de Cartagena
Foto: Cortesía de Gysela Katherine Arroyo Andrade
Del mismo modo, las mujeres caribeñas reconocen su cultura y hablan del tema porque se sienten orgullosas de su identidad, cabe resaltar que su visibilidad no ha sido del todo destacada, hoy en día siguen habiendo muchas mujeres desplazadas por la violencia anhelando justicia e igualdad para lograr tener una vida mejor, aún hay muchas historias y relatos sin contar, es por eso que desde la experiencia de Gysela Katherine Arroyo Andrade, docente de la Universidad Externado de Colombia, comunicadora social y periodista, y magíster en Estudios de Género podemos entender este fenómeno desde el rol de una mujer caribeña.
¿Qué significado tiene para ti el reconocimiento de tus raíces ancestrales?
Ese reconocimiento me permitió haber construido a lo largo de mi vida una identidad basada en esa cultura, con costumbres y tradiciones de ese territorio, por lo tanto, tiene un significado muy importante y más allá de eso, implica el reconocimiento de ser una mujer caribe.
¿Qué rituales ancestrales se mantienen en tu cultura?
Hay distintos tipos de rituales, pero el principal sería el Carnaval de Barranquilla, enriqueciendo sus orígenes convirtiéndolo así en un evento que se ha transformado con los años y que hoy desde su esencia ha correspondido a visibilizar determinados elementos de esa cultura barranquillera, que tiene que ver con la alegría, el gusto por el baile y el compartir conjuntamente las fiestas.
Al iniciar la Cuaresma se emplea una costumbre en la Costa Caribe que tiene que ver con la comercialización y venta de lo que se llama “los dulces”, como su nombre lo dice son dulces realizados con diferentes frutas y alimentos siendo comercializados por mujeres negras, además que los puede adquirir cualquier persona, sea clase alta o baja, es interesante este ritual ya que nos aproxima y avisa que se acerca la Semana Santa.
¿Qué historias familiares o tradiciones te han marcado más en tu identidad?
En la construcción de mi identidad caribe, algunas de las tradiciones que más me gustan son los planes en el mar, disfrutar de la brisa un domingo o un fin de semana, poder ir a la playa, estar en paz y tranquila, tener contacto con la naturaleza y sentir ese olor a sal. Además de una buena comida, almorzar una mojarra frita y tomar una cerveza. No son cosas muy elaboradas ni estereotípicas, pero que de alguna u otra forma marcaron el haber crecido en ese contexto cultural desarrollando ciertos gustos.
¿Cuál crees que es el elemento o las características que hacen diferente nuestra moda étnica y racial colombiana de otras tendencias globales?
Las comunidades indígenas, fueron quienes más sufrieron y tuvieron que aguantar el cambio radical con la firma del Acuerdo de paz ; aunque, sin duda el elemento diferenciador de nuestra moda étnica y racial colombiana tiene mucho que ver con la cultura general, tiene elementos propios, aparecen las regiones, grupos sociales, comunidades indígenas, comunidades afrodescendientes. En la Costa Caribe, no puede faltar el sombrero vueltiao muy propio en el acercamiento con la moda.
¿Cuál es tu opinión sobre la apropiación cultural que se le está dando a la moda étnica y racial en Colombia?
La apropiación cultural tiene que ver con el hecho de tomar un elemento, costumbre o una prenda que hace parte de un grupo social específico, pero sin discriminación a la opresión y sin explotación al capital siendo masiva la fabricación, sin reconocer el trabajo hecho a mano de las personas que disponen de mucho tiempo para su elaboración, además del significado simbólico o cultural que puede tener esa persona de la comunidad indígena.

Foto: Tomada de Unplash
Las mujeres siempre han jugado un papel importante en los distintos campos de la diversidad colombiana, ya sea en el arte, la política, la economía, la estética, entre muchos más.
Sin embargo, sus experiencias son relatadas y expuestas para inspirar a más mujeres a reconocer su valor e identidad que las acompañará el resto de su vida. De este modo, es deber de todos los colombianos mantener la esencia de sus costumbres y tradiciones colombianas.
Las mujeres del hoy son un ejemplo de dedicación, fuerza, inteligencia y responsabilidad, lo que se refleja en su capacidad para superar las adversidades que se le impone en esta sociedad.




