

MANIFIESTA: ROPA PARA LA PAZ
Entre retales de memoria y pedazos de sueños rotos, su moda se erige como el alquimista que transformó el dolor en esperanza, el anhelo en reconciliación, tejiendo con maestría el tapiz de una Colombia que se viste con el manto del perdón para que la paz se vuelva tendencia.
Por:
Valentina Morales y Juan Carlos Usnas
Fotografías:
Cortesía Ángela Herrera
Foto: Cortesía Ángela Herrera
El año 2016 marcó un momento histórico en Colombia con un concierto que incluyó 578 puntos de común acuerdo, se terminaron cinco décadas de conflicto y varios años de negociación que el Gobierno Nacional había mantenido con la cúpula de las FARC.
En este mismo año se realizó un plebiscito en el que se consultaba a la población sobre su opinión respecto a estos acuerdos, los resultados eran espejo de la profunda división político social en el país; el 50.21% votó en contra y el 49.78% estuvo a favor. El mapa de los resultados evidenciaba el rechazo al acuerdo en zonas urbanas, mientras que las regiones campesinas con fuerte presencia de las guerrillas se inclinaron a favor. La grieta en torno a cómo combatir a las FARC ya era muy profunda, alrededor de 13 miles combatientes dejaban las armas y se enfrentaban a la incertidumbre de saber qué rumbo tomarían sus vidas y, sobre todo, qué posibilidad tendrían de acceder a un trabajo digno debido a la polarización generada durante casi 50 años de guerra y violencia.
Así nace Manifiesta al mando de Ángela Herrera, de 29 años, politóloga de la Universidad Nacional de Colombia. Antes de la firma de los Acuerdos de la paz, cuando estaba en quinto semestre de su carrera de ciencias políticas, Manifiesta surgió de la urgencia de no consumir más fast fashion y aprender a diseñar sus propias prendas, en compañía de otras mujeres compañeras de su carrera.
Poco tiempo después, en búsqueda de mezclar lo académico, con el autismo político y la moda y teniendo como principal eje e inquietud que iba a pasar con los firmantes del Acuerdo de paz que dejaban las armas y cómo podrían encontrar nuevas oportunidades de transición “porque precisamente una de las razones de los que creen en la lucha armada es que están convencidos de que únicamente por la fuerza se pueden evitar ciertos abusos a la vez que pueden conquistarse derechos que consideran naturalmente legítimos a todo este panorama se le sumaba la falta de oportunidades en los territorios donde el Estado no llegaba”. En medio de esta compleja realidad, se preguntaba si la moda podía ser una herramienta poderosa para facilitar esa transición.
Este sueño empezó con $300.000 pesos, máquinas de coser donadas y sin mayores conocimientos de confección. En búsqueda de una prenda que se acomodará a las necesidades del mercado, se elaboraron los kimonos, en telas florales que construían historia y mostraban ante Colombia y el mundo los paisajes que antes estaban ocultos por la guerra, con cada hilo, cada costura, tejía un camino de esperanza y renacimiento, ofreciendo una ventana hacia un pasado olvidado y un futuro lleno de posibilidades.

Ángela Herrera, de 29 años, politóloga de la Universidad Nacional de Colombia.
Foto: Cortesía de Ángela Herrera
“porque precisamente una de las razones de los que creen en la lucha armada es que están convencidos de que únicamente por la fuerza se pueden evitar ciertos abusos a la vez que pueden conquistarse derechos que consideran naturalmente legítimos "
M O D E L O S
M A N I F I E S T A
C O L O M B I A
Modelos Paulina Palacio y Maria Nela Sinisterra para la colección "Mar de montañas"
Fotos: Tomadas de @manifiesta.col
Hoy Manifiesta significa reconciliación, reconocimiento y retribución. “Reconciliación al trabajar de manera conjunta con excombatientes y víctimas del conflicto en un mismo proyecto. Reconocimiento porque se están mostrando las personas que están detrás de cada prenda, otorgándoles el valor y la importancia que merecen en la industria textil”, dice. Así como también redistribución de las utilidades, destinando el 50% de las ganancias a las personas que producen y elaboran las prendas.
Para Ángela uno de los aprendizajes más grandes que le ha dejado este proyecto es que no hay gente buena ni mala, sino que hay condiciones y realidades de vida que nos llevan a tomar ciertas decisiones, “vamos a trabajar todos juntos sin juzgarnos y partiendo de que lo último que queremos es repetir esas situaciones del pasado”, reflexiona.
A través de la moda, la paz y la reconciliación, Manifiesta aporta un granito de arena a la solución de las necesidades colombianas.
Apostarle a la creación de una empresa en Colombia es todo un desafío y para Manifiesta no fue la excepción; en sus siete años de creación se ha enfrentado a dificultades en zonas muy inseguras y a pagar impuestos iguales a otras grandes industrias, todo esto evidencia que todo se torna más oscuro cuando las empresas se estructuran con fines sociales; aun así lo que la motiva a continuar es ese convencimiento es que sí se puede y más cuando el mensaje es transmitido desde la paz. “Montar empresa es difícil y más cuando se está trabajando desde un territorio rural. En nuestro caso, nos enfrentamos a vías bastante deterioradas, alejadas de centros de información, aumentos en los costos de transporte y a la generación de empleo a personas que el Estado no estaba asumiendo”, afirma.
Ante los incumplimientos y la falta de garantías en lo acordado en el Proceso de paz, Ángela ha buscado inyectarle aire a un proceso asfixiado, se asoció con la Cooperativa Tejiendo Paz: Tejipaz, ubicada en la zona veredal de Icononzo, Tolima y que a través de la confección, la elaboración manual y lo artesanal han combinado lo colorido y característico de nuestras raíces para tejer sueños para Colombia, y por Colombia con justicia e inclusión social.

Ruth, trabajadora de Manifiesta, firmante de la paz en Tolima.
Foto: Tomada de @manifiesta.col
“Montar empresa es difícil y más cuando se está trabajando desde un territorio rural”
Que la moda sea la excusa y la herramienta
Manifiesta ha usado la moda como herramienta de paz. Camisetas con mensajes políticos, kimonos y pañoletas inspirados en la flora y fauna, junto con leyendas que invitan a la reconciliación, hacen parte de las creaciones, donde también destacan las blusas y camisetas que evocan nuestros paisajes. Ángela, de la mano con su equipo de trabajo, escogieron la moda como su apuesta por una nueva Colombia.
“Es maravilloso esa interlocución a través de la moda de nuestro mensaje”, afirma con entusiasmo.
Como un acto sin precedentes, llevaron la pasarela por primera vez en el Congreso, demostrando que la confianza en el proceso de paz debía extenderse a todos los ámbitos de la sociedad. Además, han llevado sus creaciones a las calles, desafiando el elitismo de los desfiles de moda tradicionales que se limitan a grandes pasarelas con lista de invitados exclusivos. “Nuestro propósito es incluir a la sociedad colombiana que merece conocer y disfrutar de este tipo de actividades”, reflexiona.
En su recorrido por el mundo de la moda ha mostrado diversas colecciones que se inspiran en Colombia, una visión más allá del concepto exótico y salvaje que se tiene en el mundo, donde lo principal es el mensaje de paz. En su más reciente creación Mar de Montañas, inspirada en la flora, fauna e imponente naturaleza del departamento del Caquetá, se ha destinado a apoyar la siembra de árboles por parte de víctimas del conflicto y excombatientes en la cuenca del río Pato, demostrando que, incluso en medio de la adversidad y la destrucción, la paz puede florecer y dar vida nueva.
Su innovación ha generado un impacto directo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible: la mitigación de la pobreza. Durante los años 2022 y 2023, lograron posicionarse en el ranking de las empresas más admiradas de Colombia, en cifras y conceptos, mientras que, en el sector textil con Colombiamoda obtuvieron un reconocimiento por el significativo aporte que realiza en la generación de empleo y la solidez con la que se enfrentó la pandemia desde la perspectiva de reinvención y oportunidad triplicando su producción de textiles con la fabricación de tapabocas, donando más de 20 mil de los 50 mil en total a poblaciones vulnerables.

Modelo y economista Lizeth Dayana Pardo Duarte, en la tienda física de Manifiesta ubicada en La casa de la Paz (Calle 34).
Foto: Tomada de @manifiesta.col

"El mensaje qué queremos transmitir es que como país debemos creer en las segundas oportunidades, e incluso brindar las primeras a aquellos que nunca la estuvieron "
Desde sus inicios, la filosofía ha sido dar cara a quienes están detrás de cada prenda. La producción y confección, han aportado significativamente a la generación de empleo en Colombia, desde las montañas del Caquetá con la asociación Cosemos Sueños al mando de mujeres víctimas del conflicto, hasta las penumbras de la capital en Soacha, asumiendo el reto de crecimiento exponencial. Los mensajes de paz no están simplemente estampados en las prendas; en cada diseño y color está plasmado el esfuerzo de miles de personas como Gonzalo o Yorleny, que hacen posible las prendas y que llevan consigo el susurro de historias pasadas y la melodía de un futuro por escribir.
“El mensaje qué queremos transmitir es que como país debemos creer en las segundas oportunidades, e incluso brindar las primeras a aquellos que nunca la estuvieron, no pueden ser los prejuicios y el odio lo que nos lleve a relacionarnos de entrada sin conocer sus historias”, expresa con convicción.
El trayecto de Manifiesta, a lo largo de su crecimiento, ha sido un manto tejido con los hilos de diversas experiencias y esperanzas. No solo por excombatientes de las FARC, quienes en su deseo de forjar un mejor futuro para ellos y sus familias y contribuir a la paz, buscan la reincorporación y nuevas oportunidades de empleo. También se ha abierto las puertas a las víctimas de la guerra, como las madres y esposas de soldados que perdieron la vida en combate, integrándolas al proceso de producción; convirtiéndose así en una empresa innovadora en su mano de obra.
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Foto: Tomado de @manifiesta.col
Ruth, trabajadora de Manifiesta, firmante de la paz en Tolima.
(Izq) Diana y (Der) Yorleny trabajadoras de Manifiesta, hace parte de la Cooperativa Tejiendo Paz

Fotos: Tomado de El espanol
Volver la paz prendas
Ilustración:
Silvia Fernández
Foto: Tomada de @manifiesta.col
Este proceso ha sido interesante y desafiante pues, al final, la paz también se convierte en una posición política. Manifiesta ha sido un pequeño esfuerzo que ha funcionado más allá de lo que en un inicio se le juzgaba, al contrario, ha demostrado que su mensaje tan poderoso ha hecho que hoy mucha gente prefiera regalar paz en Navidad o incluso para ejercer la democracia, demostrando que cada vez que eliges una prenda te llevas una idea creativa de cómo construir paz y reconciliación desde el amor.
Y es que la paz está en el proceso productivo, con la confesión, al contribuir con empleos dignos. “Nosotras estamos convencidas de que los ciclos de violencia se cierran a través de empleos decentes y negocios sociales. Esto nos aleja de economías ilegales que generan todo menos paz”, añade.
El crecimiento exponencial de manifiesta y sus trabajadores es una señal de gran positivismo, aprendiendo desde el empirismo patrones de confección y desenvolviéndose cada vez mejor en esta industria tan competitiva, ha demostrado que manifiesta es más que simplemente moda, “para nosotros es muy especial ver como ellos empiezan a formar familias, algo que antes no era una opción cuando estaban incorporados en las FARC. Creemos que romper con estos estigmas y ofrecer oportunidades a sus familias, así como a las víctimas para construir entre todos un futuro distante de la guerra, y la tristeza es hacer de las prendas paz”, concluye.
Entre sus mayores ilusiones está poder convertirse en una empresa referente a nivel mundial en prácticas de construcción de paz y modelo de negocio basado en lo social, mucho más allá del lucro. “Garantizar una producción más continua de las 12.000 prendas que hacemos anualmente y, aunque todavía hay muchísimo por hacer, el mejor legado que pretende dejar Manifiesta es seguir aportando en la construcción de paz desde los pliegues de las telas en las que reposa el silencio de antiguas heridas, pero también la promesa de un nuevo amanecer con muchísimo convencimiento y amor”, finaliza.

Gonzalo, gerente del área de corte en Manifiesta.
Foto: Tomada de @manifiesta.col
“Garantizar una producción más continua de las 12.000 prendas que hacemos anualmente y, aunque todavía hay muchísimo por hacer, el mejor legado que pretende dejar Manifiesta es seguir aportando en la construcción de paz”





